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Aplica Áloe Vera en tu rostro de esta manera y observa los resultados.

El áloe vera es muy utilizado en el área de la medicina. Tiene muchos usos y propiedades que se ha convertido en algo normal en tratamientos de medicina naturista. Pero también tiene ventajas interesantes como producto cosmético.

Entre los múltiples beneficios del áloe vera para la piel, destacamos su actuación como potente astringente. Ofrece una limpieza profunda de la piel desde sus capas más profundas, lo que favorece la desobstrucción de los poros y la eliminación de toda la suciedad que causa la aparición de impurezas en la dermis.

El aloe vera también es un perfecto hidratante para la piel. Si notas que tu piel está reseca y necesita más humedad, recurre al áloe vera ya sea en formato crema o gel y empezarás a notar la diferencia. Tu piel lucirá un aspecto mucho más fresco, lozano y atractivo.

¿Necesitas una solución efectiva contra el envejecimiento? El áloe vera destaca por la capacidad de regenerar los tejidos de la piel, estimulando y fortaleciendo las fibras de colágeno y elastina, por lo que es excelente para frenar el envejecimiento de la piel, atenuar arrugas y evitar la aparición de nuevas.

 Busca una planta de áloe vera e intenta esto de inmediato!

¿Cómo usarla?

En primer lugar, lavamos el vegetal a fondo. No peles la planta, solo lávala con agua. después suaviza la hoja con diminutos golpes. Además, lo puedes utilizar un rodillo para darle golpes suaves. Corta un trozo y guarda el resto para después. Solo fragmenta lo que creas que vas a utilizar.

Picamos la hoja comenzando por los bordes con espinas. Utiliza un cuchillo, pero ten cuidado. Cuando hayas descartando los bordes, quita el resto de la hoja. Si no puedes con las manos, usa el cuchillo de nuevo. Con la ayuda de una cuchara, saca el juego de la hoja. Saca todo lo que puedas y ubícalo en un recipiente.

Ahora frota el zumo de la hoja en tu rostro. Masajea lentamente. Deja que la máscara seque durante unos 15–20 minutos. Cuando la máscara esté seca, intenta quitarla con tus dedos. Después termina de enjuagar los restos con agua. No utilices jabón para descartarla, solo abundante agua. ¿Cómo quedó tu cara? ¿No sientes la distinción?

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